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Datos que debes conocer sobre el desperdicio de alimentos

Entienda por qué el desperdicio de alimentos es un problema para el clima, el agua, la tierra y la biodiversidad y mucho más.

Flavia Garcia

Reflora Initiative

Published: April 28, 2022


Poner demasiada comida en el plato y tirarla a la basura; desechar las cáscaras de frutas y verduras, que son fuentes ricas en fibra; o almacenar los ingredientes de forma incorrecta. Estas son sólo algunas acciones que contribuyen a que cada año se desperdicie un tercio de los alimentos producidos en el planeta, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Cuando tiramos nuestros alimentos, no sólo estamos desperdiciando un bien precioso al que no todo el mundo tiene acceso. También estamos perjudicando al planeta.

Este comportamiento irresponsable nuestro también contribuye a la liberación de 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta, lo que representa entre el 8 y el 10% de las emisiones totales.

La producción de alimentos ocupa el 25% del territorio habitable de la Tierra. Una parte de esta superficie, equivalente al tamaño de México, se utiliza para cultivar los productos que se van a tirar.

Este comportamiento irresponsable nuestro también contribuye a la liberación de 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta, lo que representa entre el 8 y el 10% de las emisiones totales.

Estos gases se generan de diferentes maneras, pero un gran número de ellos está relacionado con el sector alimentario. Actividades como la agricultura y la ganadería son responsables de gran parte de estos gases.

Desde el campo de plantación hasta la mesa familiar, 1.300 millones de toneladas de alimentos reciben el mismo destino: los residuos. Por otro lado, se estima que 690 millones de personas pasaron hambre en el mundo durante 2019.

Desperdiciar alimentos significa desperdiciar recursos naturales que la humanidad necesita para alimentarse.

El agua, la energía y la tierra en la que se cultivan los alimentos sufren una sobreexplotación, que además tiene efectos negativos sobre la biodiversidad de las especies naturales.

La energía utilizada para producir alimentos también genera emisiones contaminantes. Y el consumo excesivo de electricidad tiene consecuencias medioambientales.

El sistema alimentario consume el 30% de la energía disponible en el mundo.

Lo más grave es que el 70% de esta energía se gasta sólo en el transporte, la preparación, el empaquetado y el almacenamiento de los alimentos. Por eso es muy importante centrarse en el consumo de productos frescos y locales.

Una investigación de la ONU identificó que la mayor parte de estos residuos proviene de los hogares, que desechan el 11% del total de alimentos disponibles en la fase de consumo de la cadena de suministro, y que la mayoría de estos residuos provienen de la basura doméstica.

Teniendo en cuenta el número de personas que pasan hambre en el mundo, y todo lo que conlleva este desperdicio, es “inaceptable” que esto siga ocurriendo. Por ello, las Naciones Unidas han identificado la producción y el consumo de forma responsable como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En concreto, el ODS 12.

Este objetivo se centra en la producción y el consumo de forma responsable, y en una de sus metas es reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos a la mitad para 2030. Este objetivo también asegura que se garanticen prácticas de consumo y producción sostenibles.

En un estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el que se examinó el desperdicio de alimentos en 54 países, los investigadores llegaron a una de las conclusiones más sorprendentes de su estudio: los niveles de desperdicio en los hogares son similares en los países de ingresos altos, los de ingresos medios-altos y los de ingresos medios-bajos.

Ante esta abundancia de residuos, los gobiernos de algunos países han demostrado su competencia para transformar la cultura de los desechos en sus países.

Por ejemplo, Nigeria es uno de los países que más desperdicia alimentos en el mundo, con 189 kilos de comida per cápita al año. En Ruanda, la cifra es similar, con 164 kilos per cápita. Holanda y Bélgica, por su parte, desperdician 50 kilos per cápita al año, mientras que Estados Unidos desperdicia 59 kilos per cápita al año. Ya no es un problema exclusivo de los países ricos, donde los consumidores simplemente compran más de lo que pueden comer. Ahora también es un problema en los países en desarrollo.

Ante esta abundancia de residuos, los gobiernos de algunos países han demostrado su competencia para transformar la cultura de los desechos en sus países. Francia, por ejemplo, ha validado una ley que prohíbe a los supermercados tirar los alimentos no comprados, bajo pena de una multa de unos 75.000 euros, mientras que ha abierto un establecimiento dedicado exclusivamente a la venta de productos caducados pero que aún se pueden consumir.

He aquí algunos datos relevantes sobre el despilfarro, consúltelos:

– Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, el 84% de los alimentos que se tiran ni siquiera han pasado por la sartén, sino que se desechan directamente de la nevera. Esta estadística indica que cada año se desperdician unos 1300 millones de kilos de comida.

– El ganado es responsable de una cuarta parte de las emisiones de metano, por lo que reducir el consumo de carne es uno de los consejos importantes de los expertos para reducir las emisiones.

– Según el estudio del Parlamento Europeo, el 53% del desperdicio total de alimentos en la UE se produce en los hogares, el 19% en el procesamiento de alimentos, el 12% en los servicios de alimentación y restauración, el 11% en la producción primaria y el 5% en la venta al por mayor y al por menor.

– Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del planeta, sólo por detrás de China y Estados Unidos.

– Una familia media del Reino Unido desperdicia cada año unos 825 euros en alimentos. Eso supone unos 65 euros al mes en alimentos que no se consumen.

– En Brasil, se desechan 15 millones de toneladas de alimentos al año, lo que alimentaría a toda la población brasileña durante 47 días, según estimaciones del Instituto Akatu.

Reducir la cantidad de comida que se desperdicia cada día puede no parecer una tarea fácil, pero si existe una conciencia colectiva y si cada persona pone de su parte en el día a día, sabemos que esta tarea se hace posible.

Medidas sencillas contribuyen en gran medida a combatir el desperdicio desde el momento de la compra hasta la preparación.

– Echa un vistazo y adopta prácticas más consciente desde tu hogar, compruébalo:

– Compra bien: haz una lista para ir al supermercado sabiendo de antemano lo que vas a comprar.

– Almacena bien: mantén los alimentos en lugares limpios y a la temperatura adecuada para cada ingrediente.

– Limpiar bien: todas las frutas, verduras, cáscaras, tallos, semillas y hojas deben lavarse una a una bajo el grifo;

– Cocine bien: sea creativo en la preparación: no tire las partes no convencionales, utilícelas en sus propias recetas o en otras. Prepara sólo la cantidad necesaria para cada comida.

– Compostaje: se trata de una técnica sostenible en la que los insumos se depositan en un cubo de compostaje y se transforman en abono orgánico.

Al reducir el desperdicio de alimentos, se reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero, se frenaría la destrucción de la naturaleza a través de la degradación de la tierra y la contaminación, se aumentaría la disponibilidad de alimentos y, por tanto, se reduciría el hambre y se ahorraría dinero en un momento de recesión mundial”, dijo Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA.

Reflora te invita a cambiar este escenario mundial, hagámoslo posible.

 

Por Flávia Garcia, Marketing y Media.