Back to Articles

El negocio medioambiental de cara a la pandemia

Desde el punto de vista medioambiental, la pandemia provocó indirectamente una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Reflora Writing team

Reflora Initiative

Published: February 1, 2022


A finales del año 2019 estaba pasando las Navidades con mi familia y recuerdo haber comentado que en la ciudad de Wuhan estaba surgiendo una “extraña gripe”. En pocos meses esta “extraña gripe” se había extendido por todo el mundo y se llamaba Covid-19. No creo que sea necesario dar grandes detalles sobre la enfermedad en sí, ya que usted que está leyendo este artículo conoce tan bien como yo los peligros de esta enfermedad. Sin embargo, creo que siempre es importante mencionar, en un momento en el que estamos volviendo a la “normalidad”, que, hasta la fecha, según datos oficiales, el Covid-19 ha afectado a unos 212 millones de personas y ha causado la muerte de 4,4 millones (se cree que las cifras son mucho mayores).

A pesar de todo, como dice un refrán portugués, “hay males que vienen para bien”, lo que significa que un acontecimiento malo también puede traer consecuencias favorables. Puede parecer una “frase fría” en un momento en el que, casi 18 meses después del estallido de la pandemia, ya han muerto y se han visto afectadas millones de personas, pero desde el punto de vista medioambiental, la pandemia provocó indirectamente una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En el año 2020 emitimos un 5,8% menos de GEI si lo comparamos con los valores de 2019.

Según la Agencia Internacional de la Energía, en el año 2020 emitimos un 5,8% menos de GEI si lo comparamos con los valores de 2019, lo que, para dar una idea, fue el mayor descenso de emisiones desde la Segunda Guerra Mundial. Este descenso se debió esencialmente al cierre que se produjo en prácticamente todos los países, lo que provocó un descenso en la quema de combustibles fósiles y, si tienes vehículo, también has contribuido a este descenso porque durante el periodo de cierre en tu país lo más probable es que disminuyeras el número de viajes que realizabas con tu coche.

La reducción de las emisiones fue más acentuada en la primera mitad del año porque fue cuando se produjeron los cierres “más agresivos”, con casi todo el mundo detenido y, en la segunda mitad del año, con el regreso de las actividades, las emisiones comenzaron a aumentar con las del mes de diciembre de 2020 las cuales fueron superiores a las emisiones de diciembre de 2019.

La reducción de las emisiones de GEI no se produjo de forma homogénea en todos los países, la reducción fue menos acentuada en las economías emergentes, ya que recuperaron sus actividades más rápidamente. Por ejemplo, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, la Unión Europea y los Estados Unidos de América redujeron sus emisiones alrededor de un 10% mientras que la India lo hizo en un 7% y China, una economía en auge a pesar de la pandemia, presentó un aumento de las emisiones de casi un 1% en comparación con el año 2019.

El PNUMA estima que será necesario reducir las emisiones de GEI en un 7,6% anual durante la próxima década para cumplir con el Acuerdo de París, lo que demuestra la necesidad de nuevas y más ambiciosas políticas que las actuales ya que incluso con esta situación de pandemia, con economías paradas durante unos meses (lo que seguramente no volverá a ocurrir) “sólo” se redujeron las emisiones en un 5,8%, lo que demuestra lo preocupante y urgente que puede ser nuestra situación respecto a la cantidad de GEI que enviamos a la atmósfera.

Sin embargo, en mi opinión, esta reducción fue significativa porque a pesar de ser menor de lo que muchos científicos predijeron y de que aún estábamos lejos de las cifras a las que se refiere el PNUMA, la reducción de las emisiones de GEI que se produjo en 2020 fue significante.  Se redujeron las emisiones como no se había visto en mucho tiempo. Pero aún más importante, se podria decir que esta pandemia y la reducción de las emisiones de GEI pudo haber servido involuntariamente como una especie de “estrategia de marketing”. Lo cierto es que después de la aparición del virus, las cadenas de televisión y los noticieros empezaron a hablar mucho más intensamente del tema del cambio climático y de la importancia de la reducción de los gases de efecto invernadero.

Puede que haya sido una mera coincidencia (o no) pero lo cierto es que desde la aparición de la pandemia se ha ido abordando cada vez más el tema del cambio climático, lo cual es sumamente importante ya que en la actualidad ésta será la mayor amenaza para la raza humana, incluso más que el propio Covid-19. Este aumento del interés se ha visto de varias maneras:

– En las redes sociales y en los propios medios de comunicación, donde cada vez son más visibles y publicitadas las acciones de protección del medio ambiente y donde el aumento de la aceptacion de las personas es notorio.

– En el aumento exponencial del número de empresas que quieren reducir y compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Este aumento puede evidenciarse en el súbito incremento de la demanda de créditos de carbono.

– La aparición de más medidas, objetivos más ambiciosos y una mayor regulación por parte de los gobiernos. Como es el ejemplo de la nueva Ley Europea del Clima y la modificación del acuerdo de París (el objetivo se elevó del 40% al 55% en 2030).

Por el bien del planeta y de la vida en la Tierra, es sumamente importante que este interés continúe y se acentúe y que no sea una cuestión momentánea, ya que aún estamos lejos de los objetivos definidos en el Acuerdo de París, y estos son los que permiten la supervivencia de la humanidad sin tener que enfrentarse a fenómenos climáticos extremos.

Es necesario prestar más atención para que estas empresas no se aprovechen de la pandemia para mostrar que se han comprometido a reducir su huella cuando en realidad la reducción fue consecuencia de la pandemia y no del compromiso de la empresa.

Sin embargo, a pesar de lo que he dicho antes, es importante destacar que esta reducción de las emisiones de GEI se debió únicamente a la situación de pandemia y que en un escenario “normal” ¡no se habría producido!. Hay que prestar atención cuando las empresas y los gobiernos empiecen a publicar sus informes de sostenibilidad para 2020, especialmente a las implicaciones de la pandemia y ser cuidadosos a la hora de medir su huella de carbono. Por ejemplo, muchas consultoras pasaron el año con empleados trabajando a distancia y con ello redujeron drásticamente su consumo de electricidad (y por supuesto su huella de carbono) sin embargo, los trabajadores siguieron consumiendo electricidad en sus casas y a veces con peor eficiencia energética para poder trabajar y, como las emisiones relacionadas con el trabajo a distancia no es obligatorio incluirlas en los cálculos, podría hacer que la huella de carbono de las empresas fuera engañosa. Es necesario prestar más atención para que estas empresas no se aprovechen de la pandemia para mostrar que se han comprometido a reducir su huella cuando en realidad la reducción fue consecuencia de la pandemia y no del compromiso de la empresa.

La pandemia, de alguna manera, nos dio dos caminos relacionados con las emisiones de GEI:

  1. Utilizar el año 2020 como punto de inflexión en lo que es Nuestro objetivo, reducir nuestras emisiones de CO2e y así ver el 2020 como el año en el que empezamos más activamente en esta lucha que se avecina.
  2. Ser sólo un año en el que se produjo un acontecimiento improbable que tuvo como una de las consecuencias la reducción de las emisiones de GEI. Y lo cierto es que para que esto no ocurra, los gobiernos tendrán un papel muy importante. “Si los gobiernos no se mueven rápidamente con las políticas energéticas adecuadas, esto podría poner en riesgo la oportunidad histórica que tiene el mundo de hacer de 2019 el pico definitivo de las emisiones globales”. – Fatih Birol (AIE)

Seguir el primer camino, el que necesitamos desesperadamente, requerirá un gran compromiso por parte de gobiernos, empresas y particulares. El primer paso ya está dado, ya hemos empezado a reducirlo y el mensaje ya ha sido ampliamente difundido, ¡ahora es el momento de actuar!

Sin embargo, las noticias actuales no son las mejores, ya que las previsiones apuntan a un aumento significativo de las emisiones, acompañando así a la rápida recuperación económica. Así que, si no se hace nada, a pesar de la reducción y de todos los medios de comunicación que se le han dado a este tema, las emisiones están volviendo a la época pre-Covid19 e incluso podrían superar el pico global que se produjo en 2019.

Los dados están lanzados, ahora hay que saber jugar.

 

Por Marcos Fernandes, Responsable en cálculos de emisiones en Reflora Initiative.